La Sierra Blanquilla es una formación montañosa al Oeste de la provincia de Málaga, situada en plena Serranía de Ronda entre los municipios de El Burgo y Ronda.
Sábado 02 de marzo de 2.024. Nos encontramos en el Puerto del Viento, a 1.004 metros de altitud, entre los kilómetros 11 y 12 de la carretera A-366 que une ambas localidades.
Son las 09:35 de la mañana. Tenemos una temperatura de 5ºC, pero con una sensación térmica de tan sólo 1ºC debido al aire frío que viene arrastrado por un fuerte viento del Oeste, cuyo pronóstico para hoy oscila entre los 20 y 35 km/h y rachas de hasta 50 km/h. La humedad media relativa prevista oscila entre un 65 y un 96%.
El cielo está muy nuboso, cubriendo casi todas las cumbres más altas a nuestro alrededor, incluyendo el Pico Blanquilla, también conocido como Pico del Viento, a 1.429 metros sobre el nivel del mar, que es el más alto de esta sierra y objetivo principal de nuestra ruta de hoy.
No hay que confundir este pico con el Cerro del Viento (1.294 msnm), que es el otro nombre con el que se conoce al Cancho La Pepa, junto al Puerto del Viento en su cara norte.
Hoy somos un reducido grupo de intrépidos senderistas, sólo 16 personas, que, a pesar del mal pronóstico del tiempo para esta zona, no nos resistimos de subir al monte.
Tras la habitual bienvenida por parte del coordinador y responsable del grupo, comenzamos bajando por un estrecho sendero, que un poco más adelante habría de subirnos nuevamente a la carretera, por la que luego caminamos unos cien metros antes de cruzarla e iniciar el ascenso hacia el Puerto de los Empedrados.
Pasamos sin pararnos junto a la fuente y el pilón de Las Alberquillas, por una senda muy bien marcada, hasta llegar a una meseta señalizada como “ruinas” en el “waypoint” del kilómetro tres, a 1.126 msnm. Se cuenta que son las ruinas de la casa familiar de Pasos Largos, el último bandolero andaluz muerto por la Guardia Civil en 1.934.
Un poco resguardados del viento y del intenso frío, aquí aprovechamos para reagruparnos y tomar un tentempié, mientras descansamos un poco de la corta pero fuerte subida que acabamos de realizar desde que cruzamos la carretera.
Al cabo de unos quince minutos reiniciamos la marcha hacia la crestería que nos conduciría hasta el Pico Blanquilla, faldeando a media ladera por la vertiente Noroeste.
A partir de la zona alta del Puerto de los Empedrados, siguiendo después por la zona conocida como “Abrigo del Puerto del Viento” y “Los Llanos de Manuel Mingo”, conforme nos vamos acercando al Pico Blanquilla, el camino discurre mayoritariamente sobre terreno kárstico, con lapiaces, canchales, grietas y todo tipo de oquedades que dificultan el avance, lo cual nos obliga en más de una ocasión a ciertos destrepes y pequeñas trepadas.
Ello, no obstante, también nos encontramos alternativamente con pequeñas sendas trazadas por el paso de animales y campo a través, tanto en subida como en bajada, con algunos tramos muy resbaladizos por el efecto de la humedad tanto sobre las rocas y piedras sueltas, como por el barro acumulado en nuestro calzado al pisar terreno reblandecido por las recientes lluvias.
Poco a poco vamos ganando altura caminando casi todo el tiempo en “fila india” y avanzando con mucha lentitud, pues a lo expuesto anteriormente, hay que añadirle la falta de señalización en general y algún que otro problema de orientación, así como por la existencia de matorral bajo muy espinoso como aulagas, jerguenes. jaras, cardos, esparragueras, tomillo y abundantes raíces a ras de suelo que dificultan el paso.
Para colmo de males, cuando llevamos casi recorridos poco más de cuatro kilómetros, al filo del mediodía, al frío y las fuertes rachas de viento que no cesan, ahora se les une una ligera llovizna, que nos va a acompañar hasta casi el final de la ruta, retrasando aún más si cabe el avance.
Según vamos subiendo y acercándonos a la zona más alta de la sierra, nos topamos de frente con el denso banco de nubes que nos estaba esperando antes de llegar a la cumbre, y al que irremediablemente tenemos que atravesar para logar nuestro objetivo.
Otro obstáculo más a superar, una fría y densa niebla con escasa visibilidad, que viene a entorpecer la ya penosa marcha hacia la cumbre, sobre todo por el intenso aire frío y las fuertes rachas de viento que venimos soportando desde el comienzo, con sensación térmica de bajo cero.
En tales condiciones, llegamos justos a los pies de la cima, a 1.406 metros de altitud. Cansados, mojados, y con frío hasta los huesos, y por añadidura sin apenas visibilidad, nos planteamos seguir adelante y hacer cumbre, o desistir de tal empeño e iniciar el camino de vuelta.
Apremiados por el sentir general del grupo, tomamos la drástica y penosa resolución de no coronar el Pico Blanquilla, pues ganar esos 24 metros de desnivel que nos faltan por superar, nos hubieran supuestos casi otros 600 metros más entre subida y bajada en condiciones realmente muy críticas.
Y si a todo ello le sumamos la inestabilidad del terreno y la absoluta certeza de que en la cumbre la situación sería aún peor, creo que fue una decisión tristemente acertada.
Así pues, iniciamos el camino de regreso en fuerte descenso, extremando todo tipo de precauciones, tanto para no perder el contacto visual entre el grupo, debido a la intensa niebla, como ante el riesgo de posibles caídas por las irregularidades y malas condiciones del terreno, según queda dicho más arriba.
No deja de llover, y nada más comenzar a caminar, durante un par de minutos aproximadamente, la lluvia se transforma en diminutos granizos, para poco a poco ir desapareciendo. Al cabo de un kilómetro y medio aproximadamente, por fin cesa la lluvia, y aprovechando tal circunstancia, al pasar por una zona protegida del viento, poco antes de llegar a un pequeño “torcalillo” próximo al Arroyo del Manantial del Soldado, decidimos hacer una breve parada para comer algo antes de acabar la ruta, lo cual hicimos de pie y muy fugazmente.
Después de ello, no podía faltar la tradicional foto de grupo, “abrigados hasta los dientes”, y ya sin lluvia, reiniciamos la marcha para cubrir los casi 1.500 metros que nos separan de los coches en el Puerto del Viento, cuyo nombre se lo tiene muy bien ganado, por cierto, dando por finalizada la ruta a las 15:19 horas.
Ya habíamos hecho esta ruta con anterioridad, y hasta dónde llega mi frágil memoria septuagenaria, ese día, 5 de febrero de 2.022, tuvimos un tiempo atípicamente primaveral para esa fecha, lo cual nos permitió disfrutar de todos y cada uno de los bellos rincones de esta sierra, tanto por los sitios junto a los que pasamos en el discurrir del trayecto, como por las magníficas vistas que nos ofrece a media y larga distancia. Nada de ello ha sido posible en esta ocasión, dadas las inclemencias del tiempo, duramente invernal.
Características de la ruta:
Circular. Nivel moderado alto. 8,9 kilómetros, en un área de 1,3 km2.
Cotas mínimas y máximas: 953 y 1.406 metros respectivamente, al no haberse coronado la cima, a 1.429 metros de altitud.
Desniveles acumulados: Positivo: 612 metros. / Negativo: 545 metros.
Tiempos: Total: 05h 44’ / En movimiento: 03h 26’ / Detenidos: 02h 18’
Velocidad media: 1,56 km/h / Promedio en movimiento: 2,60 km/h.
No apta para principiantes. Sólo para personas con un mínimo de experiencia en la montaña.





























