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Grupo de Montaña Estepona

Rio Hozgarganta, Miradores del Risco y Puerto Asomadillas

28 de febrero de 2026.

Iniciamos esta atractiva ruta 25 personas en Jimena de la Frontera, una bonita localidad cuyas calles recorrimos antes de adentrarnos en el campo y avanzar hacia los ocho miradores, puntos con distintas perspectivas de la Sierra de los Alcornocales, cada cual más bella. El verde de la sierra en esta época es increíble; sumado a la cantidad de lluvia que hemos tenido, pudimos apreciar las distintas tonalidades de su vegetación y algunos charcos naturales repletos de agua.

Luego comenzamos a bajar hacia el río. Hicimos un par de paradas y pasamos por algunos senderos desdibujados por las últimas borrascas, que han arrancado árboles y modificado un poco el terreno, pero nada que pudiera impedir que siguiéramos, con cuidado en algunas rampas, nuestra ruta con ilusión.

Al llegar a la parte en la que debíamos cruzar el caudaloso río Hozgarganta, nos percatamos de que la cantidad de agua que traía hacía difícil pasarlo andando. Analizamos su anchura en distintas zonas y estudiamos alternativas, pero suponía un riesgo hacerlo, por lo que nuestra guía tomó la decisión más sensata que se podía asumir en ese momento: volver atrás y dejar el resto de la ruta para otra ocasión. Una vez más, el destino nos recuerda que “el ser humano propone y la naturaleza dispone”.

Por ello, iniciamos la vuelta hacia Jimena de la Frontera. Aun así, estábamos contentos por la mañana que estábamos teniendo, ya que no nos llovió y no hacía tanto frío ni viento.

Nos paramos a comer en el campo antes de llegar al pueblo, descansamos un poco y algunos propusieron una genial idea. Como todavía nos quedaba tiempo antes de regresar a Estepona, decidimos ir al Castillo de Jimena. Lo hicimos entusiasmados, ya que algunos no lo conocíamos, y realmente fue un acierto. Recorrer sus pasadizos, arcos, torres y miradores fue encantador, además de visitar el aljibe islámico, cuya estructura está bastante bien conservada.

Cuando ya todos nos hicimos las fotos de rigor y dimos un buen paseo por el castillo y sus alrededores, emprendimos el regreso al pueblo y nos despedimos. Algunos se quedaron a tomar café y los demás cogimos el coche para regresar a Estepona, casi a las cuatro de la tarde.

Muchas gracias a Silvia, que hizo todo lo posible para que la ruta fuera como estaba previsto, pero así es la naturaleza. Gracias también a Mateo, que con tanta paciencia nos esperaba y guiaba a quienes se descarriaban. Y, por supuesto, a todos los demás que ayudaron, como siempre, a que el sábado fuera un día grato y entretenido, dejándonos con ganas de repetir el siguiente fin de semana.

Crónica hecha con cariño para mis compañeros de ruta,
Claudia G.

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