Montejaque – Benaoján – Llanos de Libar – Montejaque

31 enero 2026.

En el punto de inicio de la ruta, a la entrada de Montejaque, nos reunimos 22 senderistas.

Hace un poco de frio, unos 6 grados, pero un día soleado y sin viento que invita a caminar después de unas semanas de intensas lluvias.

Iniciamos la ruta a las 10 de la mañana.

Caminamos al borde de la carretera, dirección Benaojan. Dejamos el pueblo a la izquierda y seguimos caminando por la circunvalación, hasta que en el kilometro 4,5, tras haber caminado casi una hora, nos desviamos a la derecha e iniciamos una subida por un sendero.

Poco a poco, y casi sin darnos cuenta, vamos tomando altura. Llegamos a un carril que en ciertos tramos este embarrado y nos obliga a caminar con cuidado.

Nos cruzamos con vacas que toman el sol relajadas, nos observan con indiferencia.

A medida que subimos disfrutamos de preciosas vistas.

Cuando llevamos 6,5 k, y dos horas de camino, hacemos una breve parada en una Pradera con unas ruinas, para picar algo.

Reanudamos la ruta. El grupo se alarga, los de adelante deben esperar a los rezagados de la parte de atrás, de forma que el grupo se compacte.

Llegamos a la zona de las “escaleretas” un camino empedrado, construido por los árabes, que se encuentra en un sorprendente buen estado de conservación, y ayuda a superar la fuerte pendiente.

Hemos legado a los 1.035 metros de altura. Casi todo el desnivel de la ruta está superado.

Caminamos campo a través, por un sendero de cabras que en ocasiones se pierde.

Ya podemos ver abajo el carril de los “llanos de Libar”.

Alcanzado el carril, giramos a la derecha, y por este precioso carril, rodeados de encinas antiguas, dehesas donde habitualmente podríamos ver cerdos ibéricos. Hoy no vemos ninguno.

A ambos lados podemos observar montañas de roca caliza.

Decidimos superar el desnivel del carril y paramos a comer cuando llevamos 4,5 horas caminando. Son las 14, 30 horas.

Hace un día precioso y, pese al viento, podemos disfrutar de la comida

Reanudamos la marcha y nos desviamos a la derecha para entrar en el precioso pueblo de Montejaque.

Callejeando y disfrutando de sus bonitas calles, llegamos a la plaza, donde paramos a tomar café. Ya solo tenemos que andar cinco minutos para llegar a los coches.

Hemos recorrido 18 kilómetros con un desnivel positivo acumulado de 642 metros. Hemos tardado 6 horas y cinco minutos.

Bonita ruta, buen ambiente, hemos disfrutado de un día precioso y soleado , al aire libre.