Llega el otoño, y con él nuestra habitual cita anual con el “Bosque de Cobre” en el Alto Genal. Su nombre le viene porque los árboles que lo pueblan, mayoritariamente castaños, antes de perder sus hojas se tiñen de marrones, ocres, naranjas, amarillos y dorados, creando un fantástico entorno cromático.
En la excursión de hoy vamos a unir tres de sus pueblos más característicos. Se trata de una ruta circular, en sentido horario, empezando por Cartajima, que con sus 845 metros de altitud es el más alto de la Serranía de Ronda, Pujerra, famoso por sus espléndidos castañares, y Juzcar, famosamente conocido como el pueblo azul o pitufo.
Sábado 16 de noviembre de 2.024. 09:30 horas. Día muy nublado, sin viento ni amenaza de lluvia. Temperatura suave, y se espera una ligera mejoría a partir del mediodía con alternancia de nubes y claros.
Nos encontramos en la parte alta de las afueras del pueblo, y entre socios y acompañantes hoy sumamos un total de 21 personas, que somos recibidos con la habitual bienvenida por parte del coordinador del grupo, a la que añade una breve descripción de la ruta y algunos consejos útiles a seguir en la montaña.
Seguidamente iniciamos la marcha atravesando el centro del pueblo, pasando por la Iglesia de Cartajima y el Ayuntamiento, para enlazar en sentido descendente con el Camino del Helechar, señalizado como Sendero PR-A 224 (Cartajima-Pujerra). En el primer kilómetro pasamos junto a un Área Recreativa, que dejamos a nuestra izquierda, y casi sin darnos cuenta pronto nos sumergimos en un precioso castañar que discurre entre fuertes desniveles, y salpicado a veces por encinas, cerezos, madroños, quejigos centenarios, alcornoques y olivos.
Entre subidas y bajadas, a las 10:35 horas llegamos al kilómetro 3,6 de la ruta, justo en el cruce con la carretera Juzcar-Pujerra. Nos desviamos a la izquierda, cruzamos el Río Genal por un pequeño puente hormigonado en la zona conocida como Molino del Puente, y a pocos metros tomamos otro desvío a la izquierda, señalizado como sendero PR-A-225 (Juzcar-Pujerra). Unos 400 metros más arriba volvemos a cruzar dicha carretera, y seguimos subiendo una fuerte pendiente hasta llegar al Mirador de la Cruz, a la entrada del pueblo de Pujerra.
Son las 11:15 horas. Llevamos recorridos 4,8 kilómetros y estamos a 742 metros de altitud. Aquí nos reagruparnos, descansamos un poco después de tanta subida, y tomamos un tentempié disfrutando de las maravillosas vistas del valle que tenemos por delante. Sierra del Oreganal al frente, Cartajima y el Cancho de Almola.
A continuación, atravesamos el centro del pueblo caminando por la Calle Estación, Plaza de la Iglesia y Calle Plaza Vieja, donde está el Busto del Rey Wamba, para seguidamente iniciar el descenso a través de un precioso sendero rodeado de un espléndido castañar, sin lugar a dudas el más denso y frondoso por cuantos hemos caminado, aunque también hay tramos donde comparte espacio con algunas encinas.
Los castaños, ya casi desnudos, filtran la poca luz solar que tenemos hoy, creando un “mágico bosque” inmerso en un bello efecto cromático, fruto de la mezcla de los distintos colores que lucen las pocas hojas que aún les quedan, juntamente con el crujir de las hojas secas a nuestro paso y la alta humedad ambiental.
Siguiendo este ancho y cómodo sendero durante casi un kilómetro y medio, llegamos a una cancela, la cruzamos, y unos 200 metros más abajo llegamos a un cruce casi imperceptible que nos desvía a la izquierda (rozando el ecuador de la ruta, km. 6,5, a 641 msnm).
A partir de aquí se acaba la tranquilidad, pues nos encontramos con una estrechísima vereda, poco señalizada y casi cerrada con matorral alto y espinoso, que nos dificulta el avance, siendo necesario consultar el GPS en más de una ocasión. Seguimos bajando, rodeados también de encinas y alcornoques, y algún que otro castaño suelto. 500 metros más abajo cruzamos una portilla y llegamos al Arroyo de La Hiedra, tributario del Río Genal, el cual vadeamos fácilmente. Su único obstáculo es salvar la abundante vegetación existente en ambos lados.
Continuamos descendiendo casi en las mismas condiciones de dificultad en lo que al sendero se refiere, aunque de vez en cuando nos encontramos con algunos tramos menos dificultosos, alternándose también con algunos claros del bosque con bellas estampas a corta y media distancia. Poco antes de llegar al Río Genal, dejamos a nuestra izquierda la Real Fábrica de Hojalatas, por la que no pasamos en esta ocasión.
Alcanzamos nuestra cota más baja, 451 msnm, coincidente con el kilómetro 8, donde tenemos que vadear el Río Genal, principal escollo de esta ruta. Al contrario que en otras ocasiones, esta vez el río va muy crecido debido a las últimas y abundantes lluvias, lo cual nos obliga a descalzarnos unos metros antes de su cauce, donde el Arroyo de la Hiedra vierte sus aguas sobre dicho río.
Felizmente conseguimos vadearlo sin tener que lamentar ningún incidente de importancia. Una vez en la otra orilla, cambiamos de nuevo el sentido de la marcha y seguimos el estrecho sendero ascendiendo con fuerte desnivel en busca del pueblo de Juzcar.
Nos acompaña el rugir del agua del Arroyo Riachuelo a su paso por el barranco formado por dicho arroyo y la Sima del Diablo, el cual transcurre en gran parte paralelo al sendero. Pronto llegamos a una pista terriza, que cruzamos unos pocos metros más abajo y nos adentramos en otro carril de bajada, pero que siguiendo la típica característica del Valle del Genal, rápidamente se convierte en una nueva subida, alternando con algunos tramos hormigonados en ambos sentidos.
En uno de esos tramos, y poco antes de llegar al pueblo, dejamos a nuestra izquierda el Caserío y Cortijo de Tenería, enmarcado en un verde paisaje, y encaramos los últimos pasos en fuerte ascenso para entrar por el SO de Juzcar.
Cruzamos el pueblo por la Calle Sol, Avda. Havaral y Calle Los Riscos, pasando por el Mirador de la Torrichela.
En esta última calle, a la salida del pueblo con dirección a Cartajima, hay una carpintería con una amplia explanada con varios bancos y una mesa, a 674 metros de altitud, donde paramos unos treinta minutos para almorzar después de una buena caminata de cinco horas, y once kilómetros recorridos subiendo y bajando continuamente.
Después de reponer fuerzas nos enfrentamos al último tramo de la jornada, de unos tres kilómetros de distancia hasta Cartajima, subiendo por la Calle Los Riscos, bien hormigonada y con un exigente desnivel, incluida en el Sendero PR-A-224 (Cartajima-Juzcar). Al cabo de unos 300 metros llegamos a la carretera MA-7303, por la que caminamos otros 250 metros antes de enlazar nuevamente con el sendero, en un desvío a la derecha, desde donde ya podemos contemplar en lontananza la silueta de Cartajima.
En este punto, el sendero vuelve a ser de tierra y volvemos a bajar una fuerte pendiente, que más pronto que tarde se convierte de nuevo en otro exigente desnivel de subida, cuyo esfuerzo se ve ligeramente recompensado por el espectáculo multicolor de los castaños que jalonan el camino. También merece especial atención el majestuoso conjunto kárstico de Los Riscos, el cual podemos contemplar a nuestra izquierda mientras subimos, y con más amplitud y detalles conforme nos acercamos a Cartajima.
Sobre las 16.15 horas llegamos a nuestros coches, y damos por finalizada la jornada de hoy. Un poco más cansados de lo habitual, pero con buen ánimo y todos contentos por haber culminado con éxito y sin incidentes esta exigente y espectacular ruta. Aprovechando que el bar de la piscina del pueblo está abierto, nos tomamos nuestro correspondiente café en amena tertulia, y a continuación partimos para Estepona.
Los datos técnicos de la ruta son los siguientes:
Distancia recorrida: 13,8 kilómetros.
Tiempos: Total: 06h 42’ / En movimiento: 04h 24’ / Detenidos: 02h 18’.
Velocidad media: 2,06 km/h / Promedio en movimiento: 3,14 km/h.
Cotas: Mínima: 451 metros. / Máxima: 853 metros.
Desniveles acumulados: Positivo: 838 metros / Negativo: 847 metros.
Dificultad: Alta, debido a sus fuertes y continuos desniveles, aunque por lo general discurre por caminos y senderos bastante aceptables. Particularmente hoy, el terreno está además muy mojado y resbaladizo, debido a las recientes y copiosas lluvias y a la inmensa cantidad de hojas secas y ramas caídas, además de abundantes piedras sueltas durante casi todo el recorrido.
JMRC












