25 DE MAYO DE 2024. Somos 14 senderistas.
Nos reunimos en el hotel-restaurante Las Pedrizas y comenzamos a caminar a las 9,45 horas.
Solo mirar el pico al que nos dirigimos da idea de la subida que nos espera.
La cota de inicio es de 745 metros. 15 grados de temperatura sin apenas viento. Un día claro y soleado.
Iniciamos la marcha por un carril rodeadas de plantas de retama con sus flores amarillas.
Nos encontramos con la primera verja de las tres que tendremos que cruzar. El campo está lleno de flores lilas y amarillas.
Desaparece el carril y seguimos por un sendero, en el que aparecen los primeros cardos borriqueros que, para nuestra desgracia, nos acompañarán toda la ruta.
Avanzamos lentamente y con dificultad debido a que el sendero está cubierto por cardos borriqueros, y tenemos que tener cuidado de no pincharnos, cosa que no conseguiremos evitar.
Llegamos a una zona donde estamos rodeados de arbustos quemados, posiblemente retama. Pese a que tales arbustos están totalmente abrasados, a su alrededor hay plantas y flores de distintos colores, con lo que el paisaje no es tétrico, sino bastante bonito.
Volvemos la vista y podemos apreciar que, casi sin darnos cuenta, hemos tomado una altura considerable.
Seguimos subiendo por rocas, y piedras sueltas. La subida supone un considerable esfuerzo, y tenemos que ayudarnos de las manos para no asumir riesgos.
A las 11 horas, y a 1.100 metros de altura hacemos una breve parada para tomar algo ligero.
Tras superar otra subida considerable, llegamos a una cima, con unas vistas preciosas de toda la sierra.
Por fin alcanzamos la Cima de las cabras a las 12,10 horas, lo hemos conseguido saltando de piedra en piedra y sorteando Cardos Borriqueros y Tagarninas. No había visto tanto cardo borriquero junto en mi vida. Estamos a 1.283 metros de altura.
Es difícil seguir el track de la ruta, cada uno ha subido por donde le ha parecido conveniente.
Tras deleitarnos con las magníficas vistas, Iniciamos un descenso complicado, y llegamos a una explanada donde nos reagrupamos. Son las 12,45 horas.
Iniciamos la parte lineal de la ruta que nos llevará a la Cueva del Gnomo.
En esta parte de la ruta caminamos cómodamente, por senderos definidos, con suaves subidas y bajadas. A las 13,50 llegamos a la cueva y nos paramos a comer.
Una vez hemos saciado el hambre y descansado, reiniciamos la marcha.
Tras bajar por un sendero más o menos definido, llegamos a un carril, giramos a la izquierda y nos encontramos de frente con el “Indio de Antequera”. Vamos conversando en grupos mientras caminamos para llegar al coche a las 16,30.
Hemos tardado 6,25 horas en recorrer 10,7 kilómetros con un desnivel acumulado de 746 metros.
Tras cambiar el calzado, tomamos café en el Hotel las Pedrizas y damos por terminada esta agradable ruta de senderismo que ha transcurrido sin incidente alguno y con un magnifico ambiente en el grupo.



















