Sábado 19 de octubre de 2.024. Volvemos por segunda vez a esta ruta, en el término municipal de Ojén, la cual no pudimos completar el 14 del pasado mes de septiembre debido a una intensa e inesperada lluvia, que nos obligó a acortarla. Parece que hoy tendremos más suerte, pues el pronóstico de la AEMT nos da tiempo estable, prácticamente sin viento, temperatura suave, y cielo poco cubierto con nubes bajas que irán desapareciendo a lo largo del día.
La ruta de hoy se enmarca dentro del Parque Nacional Sierra de las Nieves, más concretamente en Sierra Canucha, cuya cumbre principal, el Picacho de Castillejos, con 1.238 metros de altitud, es nuestro principal objetivo de hoy.
Esta sierra conforma una uniforme y afilada arista caliza de 2,5 kilómetros de largo, que cubre las espaldas norteñas de Sierra Blanca, y está considerada como su “desconocida hermana pequeña”.
Nos encontramos en una pequeña explanada junto al principio de la pista que lleva al mirador del Macho Montés, nada más pasar el desvío al Hotel Refugio de Juanar, con una cota de 810 metros.
Tal como estaba previsto, puntualmente a las nueve de la mañana, el coordinador del grupo recibe a los 14 participantes de hoy con sus habituales palabras de bienvenida, información y consejos, tras lo cual nos dirigimos al sendero del Pozuelo al Picacho de Castillejos, también llamado Sendero de José Lima (PR-A-278, “Juanar – El Pozuelo).
Cruzamos el Arroyo del Juanar, sin agua, en la cota más baja de la ruta (774 metros), e iniciamos un continuo ascenso por dicho sendero, que recorre en zigzag parte de la cara Norte de Sierra Blanca. El sendero, aunque estrecho, está muy bien trazado en la ladera del monte alternando zonas terrizas, canchales, rocas, y piedras sueltas, siempre rodeado del típico matorral bajo mediterráneo, pero sin obstaculizar en ningún momento el paso.
No resulta difícil de caminar para personas habituadas a la montaña, excepción hecha del lógico esfuerzo que requiere cualquier ascensión, que en este caso concreto se trata de subir unos 300 metros en 2,7 km desde el punto de inicio hasta el Puerto del Pozuelo (1.100 msnm).
Según subimos, en el kilómetro 2,25 dejamos a nuestra derecha el cruce con Casa Pula, y casi unos 200 metros más adelante pasamos junto a la fuente del Pozuelo, también seca. Llegados al Puerto del Pozuelo, abandonamos la senda y nos desviamos a la derecha en el cruce que ha de llevarnos en unos quince minutos de subida al Puerto de Los Merenderos (1.200 msnm), justo a los pies del Picacho de los Castillejos. Perfecta atalaya para disfrutar de un merecido descanso mientras contemplamos unas espectaculares vistas de Sierra Canucha y su pinsapar.
Acto seguido, nueve de nosotros decidimos completar el principal objetivo de esta ruta, es decir, encumbrar la cima del Picacho de Castillejos.
Dejamos nuestras mochilas al cuidado de los compañeros que decidieron no continuar la ascensión, y subimos por una estrecha y corta vereda, salpicada de algunos desniveles rocosos que exigían dejar los bastones y usar las manos para afrontar ciertas trepadas. Sobre las 10:50 horas llegamos al hito de piedra que marca el punto más alto de esta sierra, el Picacho de Castillejos, a 1.238 metros de altitud, y justo en el kilómetro 3,3.
Ya habían desaparecido las pocas nubes que teníamos al principio, y el espectáculo que se abre ante nuestros pies es realmente impresionante, destacando la cresta de Los Cuchillos, así como los Cerros Gurapalo, Fulaneja y Lastonar en Sierra Blanca, y parte de la Costa del Sol Occidental y Campo de Gibraltar con el Atlas marroquí de fondo. También se divisaban Sierra Bermeja, Sierras Palmitera y Sierra Real en lontananza, y las poblaciones cercanas de Alozaina y Yunquera.
Unos diez minutos más tarde bajamos adonde nos esperaban nuestros compañeros, extremando todo tipo de precauciones para no resbalar en las fuertes pero cortas pendientes, y algunos destrepes entre resbaladizas rocas, y una vez allí aprovechamos para tomar un tentempié antes de retomar nuestros pasos hacia el Sendero del Pozuelo.
De nuevo en el sendero, continuamos descendiendo un par de kilómetros pasando por el rodal de pinsapos en la Cañada del Infierno, en busca de un atajo que tenemos marcado en el kilómetro 6, a 1.030 metros de altitud, pero que lamentablemente nos lo encontramos totalmente impracticable debido a la abundante vegetación espinosa que lo cerraba.
Tras una breve inspección directamente sobre el terreno, y tras comprobar la inviabilidad de tomar dicho atajo, optamos por continuar por el sendero. Unos 500 metros más arriba, el sendero gira 180 grados a la derecha, dejando a la izquierda el que conduce al Refugio del Juanar, que fue precisamente el que utilizamos la vez anterior para acortar la ruta.
Caminamos por el Puerto de la Viborilla. En el siguiente kilómetro, el sendero se convierte en un tramo más angosto y arenoso, y poco a poco penetramos en la cuenca del Arroyo de los Molinos, donde no podemos dejar de admirar el espectacular Valle de los Dinosaurios a nuestra derecha, y la zona conocida como “Los Órganos” o “Las Agujas del Púlpito” (agujas dolomíticas), a nuestra izquierda. En ambos casos sorprenden sus caprichosas formas, frutos de la erosión y el paso del tiempo, dando lugar a la libre imaginación de cada cual.
Poco antes de abandonar el Puerto de la Viborilla, y a pocos metros pasado el cruce de Istán (km 7, 1.021 msnm), sobre las 12:55 horas encontramos un buen lugar a la sombra de unos pinos para almorzar. Al cabo de unos 30 minutos reemprendemos la marcha, enfocando el último tramo en bajada hacia la zona conocida como el “Olivar de Juanar”.
Seguimos descendiendo cómodamente disfrutando de unas magníficas vistas del impresionante bosque de pino Insigne, o Monterrey o canadiense, como también se le conoce, que se extiende generosamente a media ladera de la vertiente Norte y Oeste de la Cruz de Juanar. Esta especie de pino, originario de California, es de gran porte y crecimiento rápido, pudiendo alcanzar los 50 metros de altura y hasta 50 cm de diámetro en 20 años.
Entramos en dicho bosque, y al llegar al cruce de La Concha, en lugar de seguir por el sendero que lo rodea según el track que traemos, atravesando el Olivar de Juanar, decidimos introducirnos en la umbría del mencionado bosque, siguiendo un sendero paralelo al cauce del arroyo del mismo nombre, y disfrutar de un hermoso y relajante paseo de poco más de un kilómetro para llegar al final de la ruta entre majestuosos pinos, castaños, lentiscos, helechos y matorral vario propio de la zona.
Si el sitio en si ya es digno de contemplar, lo fue aún más por el efecto de los pocos rayos solares que conseguían penetrar la frondosa masa arbórea, dotándole de un sorprendente efecto multicolor entre los verdes, amarillos y ocres del castañal, y el verde los pinos, en contraste con el color rojizo del suelo mezclado con la pinocha, las hojas secas de los castaños y los erizos de las castañas desparramados por el terreno.
A las 14:20 horas llegamos al punto de inicio, dando así por concluida la ruta de hoy. En total hemos caminado 9,7 km en 5h 18’. (3h 36’ en movimiento. 1h 42’ parados). Velocidad media: 1,84 km/h, (en movimiento: 2,69 km/h). Cotas mínimas y máxima: 774 m y 1.238 m respectivamente. Desniveles positivos y negativos acumulados: 627 y 605 metros respectivamente.
Tal como era de esperar, ha resultado una ruta muy atractiva y gratificante, de dificultad media, salvo en el corto tramo de ascenso al Picacho de Castillejos. Durante gran parte de su recorrido, atravesando varios ecosistemas, hemos podido disfrutar de bellas panorámicas de las sierras y montañas circundantes, así como de la singular flora de Sierra Canucha. Destacan especialmente los pequeños bosquetes de pinsapos y el denso bosque de pinos Monterrey en el Llano de Juanar, así como abundantes encinas, castaños y pinos carrascos y resineros. El matorral típico mediterráneo está principalmente compuesto por romero, tomillo, brezo, jara, lentisco, palmito, enebro, coscoja, helechos y zarzas, entre otros.
JMRC









