LOMA DE SAN BARTOLOME

Volvemos al Parque Natural del Estrecho, declarado como tal en el año 2003. Este espacio marítimo-terrestre protege el litoral desde la ensenada de Getares en Algeciras, hasta el Cabo de Gracia en Tarifa. Sus costas están bañadas por el Mar Mediterráneo al Este, y por el Océano Atlántico al Oeste. El Estrecho de Gibraltar separa Europa de África, siendo la distancia mínima entre los dos continentes de tan solo 14 kilómetros.

Destaca por sus valores ecológicos, paisajísticos, históricos y culturales, de características singulares, de los que hoy nos vamos a dar un buen baño de realidad, repitiendo la ruta ya realizada por última vez el 2 de diciembre de 2023. Se trata de una ruta circular, de unos 14 kilómetros, de dificultad media, que discurre por senderos, pistas, asfalto, veredas, paredes rocosas, tramos arenosos, y finalmente por la playa.

Pasaremos por la Necrópolis de los Algarbes (1.2 km), Pico Betijuelo (4.2 km), Loma de San Bartolomé (5.6 km), Mirador de Bolonia (6.2 km), Playa de Punta Paloma (10.9 km) y Playa de Valdevaqueros (12.3 km).

Según la AEMET, parece que hoy vamos a tener un buen día. Temperaturas entre los 15 y 20ºC, con vientos de flojos a moderados del Oeste. Humedad relativa del 75%, y cielos claros con intervalos nubosos.

Hoy somos un variopinto grupo 27 personas, como casi siempre compuesto mayoritariamente por mujeres, una linda jovencita de 12 años, y un “viejo gruñón” de 76 (el que suscribe). Nos encontramos en el aparcamiento de la Playa de Valdevaqueros.

Siguiendo las buenas costumbres, Tomás nos recibe con sus habituales palabras de bienvenida, acompañadas de una breve descripción de la ruta, consejos y sugerencias para el mayor respeto y disfrute de la naturaleza. Seguidamente, le pasa el testigo a nuestra compañera Silvia, que en esta ocasión actúa como coordinadora y bajo cuya dirección iniciamos la marcha a las 09:40 horas.

Nos dirigimos hacia el sendero Los Algarbes-Betijuelo, y en unos 40 minutos de suave ascenso llegamos al recinto alambrado de la necrópolis prehistórica de los Algarbes, la cual dejamos a nuestra izquierda sin detenernos. Quizás hubiese merecido la pena detenernos unos minutos para verla, aunque sólo hubiera sido desde fuera, e informarnos por el panel informativo situado a la entrada por la Junta de Andalucía.

Poco después llegamos a una empalizada, que da paso a una estrecha y cerrada vereda formando una especie de túnel vegetal, que atraviesa un barrizal. En este tramo hay colocadas unas pasarelas de madera, a fin de facilitar el paso de personas, que no el de animales, y desemboca en una pista por la que seguimos subiendo hasta llegar al cruce con la carretera que da acceso al poblado diseminado de Betis. Cambiamos la pista por sendero, y acometemos la subida hacia La Loma de San Bartolomé.

En ascenso, nos dirigimos hacia la zona conocida como el Tajo del Búho a través de un bosque de eucaliptos, cresteando entre jaras, pinos y alcornoques hasta llegar a la parte más alta y despejada, pasando antes por el vértice de Betijuelo, situado a 312 metros de altitud sobre un promontorio de roca arenisca, en cuya base paramos unos 20 minutos para reagruparnos, descansar y comer algo.

Posteriormente subimos a dicho vértice, desde donde fuimos recompensados con una de las mejores vistas del Estrecho, enmarcada entre Sierra Plata y la población de Tarifa. Vemos la Playa de Los Lances, las Ensenadas de Valdevaqueros y de Bolonia, Punta Camarinal, y el impresionante perfil de la costa africana con el Djebel Musa al frente. Al Sureste tenemos la Sierra de Enmedio, dentro del Parque Natural de Los Alcornocales. Desafortunadamente, en esos momentos el horizonte aparecía bastante desdibujado por el efecto de las nubes que atravesaban el Estrecho, restando el brillo y esplendor que caracterizan a estas zonas.

Dejamos el vértice, trayéndonos la tradicional foto de grupo, y seguimos subiendo. Unos 200 metros más adelante tenemos que sortear un pequeño tramo rocoso que corta la vereda. Superado este obstáculo, volvemos a la vereda subiendo otros 800 metros hasta llegar a un cruce, que conduce a un viejo bunker de los muchos que existen por esta zona campogibraltareña. Giramos a nuestra derecha, hacia lo alto de la Loma de San Bartolomé y a escasos 100 metros tenemos el bunker (442 msnm).

Después de una amplia sesión fotográfica, y admirar sus espléndidas panorámicas, tenemos que continuar nuestro camino. Seguimos entre pinos, alcornoques y jaras, y al cabo de otros 200 metros llegamos al segundo vértice, que se encuentra situado al otro lado de la alambrada, a la izquierda del sendero según caminamos. Este vértice es conocido popularmente como de San Bartolo (432 msnm), y también cuenta con muy buenas vistas en su rededor.

Conforme avanzamos, nos vamos encontrando con más y más jaras, que con sus abundantes y bonitas flores blancas aportan un espectacular colorido a los espacios abiertos. Así llegamos a la zona conocida como El Mosaico, donde precisamente se encuentra el pico más alto de San Bartolomé (449 msnm).

En este promontorio rocoso, tenemos las mejores atalayas naturales para disfrutar de las impresionantes vistas panorámicas que nos ofrece este sensacional entorno marítimo-terrestre, sin menoscabo de las que venimos describiendo a lo largo del recorrido. Resumiendo, en 360º, tenemos ante nosotros: Estrecho de Gibraltar, los núcleos rurales de El Lentiscal y Bolonia, Duna de Bolonia, Punta Camarinal, Dehesa del Chaparral, Sierra de la Plata, Sierra de Fates, Ensenada de Valdevaqueros, Tarifa, y el continente africano.

Justo en el kilómetro 6,2 de la ruta (418 msnm), hacemos unas breve parada para reagruparnos mientras nos recreamos con tan bellas vistas, y a continuación iniciamos el camino de vuelta. Ya hemos subido todo lo que había que subir, y ahora toca bajar.

Nada más iniciar el descenso, y antes de entrar en la frondosidad de un pinar, tres buitres se dejan ver sobrevolando nuestras cabezas mientras caminamos por el borde del barranco. Continuamos descendiendo entre pinares, alternando veredas estrechas con senderos más amplios, y algún que otro repecho más o menos fácil de sortear.

Según descendemos, estas veredas y senderos dan paso a suelos cada vez más arenosos con su vegetación típica; retamas, enebros y sabinas, entre otras especies. A las 13:50 horas, en el kilómetro 8,2 de la ruta, encontramos un buen sitio para comer y descansar.

Veinticinco minutos más tarde, reemprendemos la marcha hacia el Barranco del Arroyo de los Puercos, del que nos separan escasos 1.000 metros a través de un cómodo sendero entre pinares, eucaliptos y enebros en dirección a la playa de Punta Paloma. Hacemos un par de paradas obligatorias para contemplar este espectacular barranco, donde la erosión hace que los pinos se mantengan colgados de sus paredes.

Una vez alcanzada la playa de Punta Paloma, penúltimo eslabón de la ruta, ponemos rumbo hacia la Ensenada de Valdevaqueros. Atrás han quedado los casi 12 kilómetros de monte recorridos, inmersos en el típico bosque mediterráneo, con sus especies más emblemáticas, tales como chaparros, acebuches, alcornoques, retamas, lentiscos, jara, palmito, y algunos ejemplares de madroños, así como las repoblaciones de pinos y eucaliptos tan abundantes por esta zona, y el barrón y el enebro de mar en las lindes marítimo-terrestre.

Ahora tenemos por delante poco más de dos kilómetros y medio de fina y dorada arena, cuya distancia se nos antoja todo un paseo a orillas del mar, cambiando el color verde-monte por el azul-atlántico, la cual cubrimos relajadamente disfrutando de una fresca y agradable brisa marina. Al coincidir con la subida de marea, en ciertos tramos nos vemos obligados a pasar por encima de las rocas, acercándonos a las paredes del sistema dunar de Valdevaqueros y ver de cerca los famosos taffonis, en su formación más original, o en la variante de nidos de abejas, como también se les conoce popularmente.

Un poco más adelante pasamos por delante de la duna propiamente dicha, y a continuación dejamos a nuestra derecha la desembocadura del Rio del Valle en la Ensenada de Valdevaqueros, y por turnos vamos llegando poco a poco al aparcamiento donde comenzamos la ruta esta mañana, poniendo punto final a esta inolvidable jornada de senderismo sobre las 16:00 horas.

Características de la ruta:
Circular, de dificultad moderada.
Distancia: 13,9 kms. en un área de 4,1 km2.
Tiempo transcurrido: 06h 53’ / En movimiento: 04h 27’ / Parados: 02h 26’
Velocidad: Media 2,01 km/h. / Promedio en movimiento: 3,12 km/h
Altura: Mínima: 5 m. Casi a nivel del mar / Máxima: 442 m.
Desnivel positivo acumulado: 582 m. / Negativo: 516 m.

JMRC