Garganta Prior y Capitán (o Botafuegos)

18 de octubre de 2025

Iniciamos esta preciosa ruta circular a las 09:00. Sabíamos que nos encontraríamos con paisajes agradables a la vista, porque discurrió en el Parque Natural de los Alcornocales, pero dadas las lluvias del invierno pasado y que ya nos encontramos al inicio del otoño, estas fueron aún más bellas, además, el día nos acompañó con nubes altas, pero también bajas bastante grises y momentos de sol, lo que hacía que la naturaleza se viera a ratos de un color intenso y que oliera a humedad por el rocío o tal vez una lluvia reciente.

Anduvimos primero por un sendero bien marcado, pasamos el Arroyo de la Miel y llegamos a la Tumba del Capitán, quien reunía tesoros junto a otros salteadores del siglo XIX y que, según la leyenda, están enterrados junto a su tumba.

Luego empezamos a ascender, en algunas partes con dificultad, pero afortunadamente y gracias a la fuerza que a cada uno caracteriza, todos pudimos sortear los obstáculos de esos pasos pedregosos y resbaladizos.

Después anduvimos otro rato más en llano, apreciando los anchos prados de pinos y alcornoques, además de un rebaño de vacas que nos dieron la bienvenida en su territorio, aunque algunos desconfiamos de su hospitalidad por sus miradas como queriendo decir “¿qué hacen estos humanos por aquí?” con toda la razón, ya que estaban con sus crías y debemos reconocer que los humanos no somos de fiar para los animales, que son seres nobles e inocentes.

Seguidamente nuestra ruta nos llevó por senderos estrechos, desdibujados por la hojas amarillas y marrones en el suelo, propias del otoño, pero gracias a nuestros guías no tuvimos importantes desvíos. Lo hermoso, antes de llegar al siguiente hito, fue ver y oler hierbas aromáticas, destacando el Poleo, que vimos en varias partes del camino, además de setas.

Pero lo impresionante como siempre fue ver buitres planeando a baja altura y posados en rocas altas a lo lejos, cerca de sus nidos. A varios vimos llevando en sus patas cosas imposibles de distinguir, sin dejar de imaginar que eran animales pequeños, presas de estas aves. De hecho, pasamos por un mirador de aves, reconociendo que en esa parte era fácil verlas.

Seguimos ascendiendo y llegamos a un lugar con vistas maravillosas, en el que nos sentamos a comer y descansar por fin, además que lo elegimos para hacer nuestra habitual foto de grupo.

Después empezamos a volver, por otros senderos, igual de bellos que los primeros, pero que nos llevaron a otros sitios pendientes de la ruta. Como son la Garganta del Capitán, con agua cristalina y una preciosa cascada, donde varios refrescamos nuestros pies y alguno hasta se bañó de cuerpo entero, ante la envidia de todos, porque ya a esa altura estábamos sudados y acalorados.

Casi al finalizar pasamos por el Llano de las Tumbas y vimos tumbas antropomórficas talladas en la roca de arenisca que, al parecer sirvieron como sarcófagos para enterramientos o en la preparación de momias.

Llegamos a los coches un poco más tarde de lo previsto y como la ruta fue larga, no todos pudieron aceptar ir a la quedada final para tomar un café/caña/coca cola antes de volver a Estepona, pero unos pocos sí que lo hicieron, dando por terminada una ruta más de nuestro querido GRUME, que a tanta gente a unido con la linda afición que es recorrer montes y lugares que siempre nos muestran una cara distinta, aunque repitamos los destinos.

Gracias a Mateo y Tomás por guiarnos, a Quico y Cristian por ayudar con ello, y al resto de personas que asistieron, por la compañía, las risas y entregar algo especial al grupo con las particularidades de cada uno.

Crónica hecha con cariño para mis compañeros y amigos de ruta,
Claudia G

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