El viernes por la tarde noche llegamos al refugio, la parte no asfaltada que va desde el Jerez del Marquesado al refugio lo realizamos con la ayuda de un taxi 4×4, la llegada fue tarde así que pronto nos acostamos.
El sábado por la mañana, después de un buen desayuno en el refugio y ver amanecer, subimos por el cortafuego y a pocos metros nos desviamos por el pinar para acercarnos al barranco del Alhorí. Las condiciones atmosféricas eran estupendas a pesar de que nos encontramos alguna zona con un poco de hielo y nieve dura en algunas palas, donde fue necesario el uso de crampones y piolet. Una vez llegado al circo del Alhorí, tomamos un tentempié para afrontar a la derecha la gran pendiente que nos conducirá al Picón de Jerez, este trozo sin crampones pero con tierra resbaladiza. El regreso lo hicimos pasando por el Puntal de Juntillas que tenía una pala con nieve blanda y no hizo falta ponerse los crampones. Pasamos por la Piedra de los Ladrones y bajamos por la Loma de enmedio hasta llegar de nuevo al cortafuegos y finalmente al refugio donde nos esperaba cena, ducha, risas y el merecido descanso.
A la mañana del domingo, después de desayunar e intercambio de sensaciones con los guardas del refugio, realizamos la ruta clásica del avión, con la sensación de estar solos en todo el recorrido, no avistamos ningún indicio del accidente del avión americano que sucedió en 1.960, solo vimos algo rojo que resultó ser un globo pinchado, basura que recogimos. El sendero comparte recorrido con tramo 17 del Sulayr GR-240 donde nos desviamos por la acequia del corazón, hasta llegar a las Chorreras Negras, parada obligatoria para tomar un tentempié y disfrutar de las vista, luego continuar por el prado del tesoro que nos lleva a la bajada del río alhorí, y volver por donde empezamos el día anterior. En esta ocasión no pisamos nada de nieve. Llegamos más pronto de lo esperado así que nos dispusimos a tomar un picoslavi, sentados en las mesas del refugio, disfrutando de la vista y la compañía, hasta que llegaron el 4×4 para ir al restaurante donde reservamos como broche de esta estupenda jornada.
Este refugio ha entrado de nuevo en funcionamiento en otoño de 2024, tras una restauración que lo ha convertido en un auténtico hogar para excursionistas, montañeros, escaladores y amantes de la naturaleza en estado salvaje, sobre todo por los chavales que lo regentan.
Agradecer a los 9 compañeros de la actividad siendo muy gratificante que para algunos de los participantes fuera sus primeros tresmiles y la primera vez que usaban el binomio: crampones/piolets.










