Segunda visita de la temporada al Bosque de Cobre en el Alto Genal, para complementar la buena ruta que hicimos el pasado sábado por Cartajima, Pujerra y Juzcar.
Se trata de un recorrido circular que nos introduce en el Valle del Genal, donde en otoño empieza su “Primavera del Cobre”. Los árboles que pueblan este valle, antes de perder sus verdes hojas, tiñen sus paisajes de marrones, ocres, naranjas, amarillos y dorados, mostrando un fantástico cromatismo que nos sumerge en el encanto de sus bosques.
Partiendo nuevamente de Cartajima, que no sólo es el pueblo más alto de la Serranía de Ronda, sino también el más fotogénico desde la lejanía, hoy cambiamos el rumbo y nos dirigiremos en primer lugar a Parauta. Allí se encuentra su famosa encina Vallecillo, con más de 400 años de antigüedad, y la particularidad de que la mitad de sus ramas producen bellotas dulces y la otra mitad amargas. Luego seguiremos hacia Igualeja, donde podremos contemplar el nacimiento del Río Genal, declarado Monumento Natural en diciembre de 2.011, y terminaremos cerrando el circulo con el regreso a Cartajima por el NO, compartiendo el sendero con dos tramos lineales.
Según el pronóstico del tiempo, parece que vamos a tener un día ideal, soleado sin nubes ni viento, y temperaturas suaves; perfecto para nuestros propósitos.
Puntualmente, a las 09:15 horas, nos reunimos en la parte alta de las afueras del pueblo (845 metros de altitud), con el habitual recibimiento de bienvenida por parte del coordinador del grupo, hoy compuesto por 20 personas.
Seguidamente iniciamos la marcha saliendo del pueblo por la calle Carril. A las afueras del casco urbano, bajando por la calle Ancha, tenemos a nuestra izquierda el Castaño Arenas, todo un icono de Cartajima, de grandes dimensiones, 127 metros de altura por 7 metros de perímetro, y una edad estimada de 300 años. En este punto tenemos el primer poste indicativo del sendero oficial Parauta-Cartajima, PR-A-222, indicando 4,5 kilómetros a Parauta.
Continuamos descendiendo inmerso en este cromático bosque de castaños, olivos y encinas, con el suelo alfombrado con las hojas secas caídas de los castaños, y en menor medida con castañas y bellotas.
Pasamos junto al Mirador Sendero Cartajima-Parauta, desde donde podemos contemplar bonitas panorámicas del valle, en claro contraste con el verdor a media ladera y la zona alta y pelada de la Sierra del Oreganal, el Cancho de Almola, los picos Melhacer y Jarastepar y Los Riscos.
A medida que bajamos, algunos claros del bosque nos dejan ver hermosas panorámicas del entorno, con Pujerra al fondo, hasta llegar al Arroyo de Algarama (kilómetro 2,4, 606 metros de altitud), el cual cruzamos sin mucha dificultad, e iniciamos el ascenso a Parauta por el Camino al Molino del Real.
A poco más de un kilómetro arriba llegamos a la zona conocida como el Llano del Molino, donde acaba el sendero del “Bosque Encantado”, el cual, a lo largo de un recorrido de 1,5 kilómetros hasta su comienzo en Parauta, nos lleva por un camino plagado de seres mágicos, con algunas tallas en árboles, en forma de gnomos, mariposas, hadas, caballos voladores y otros personajes.
Pasamos por el Mirador Pujerra-Cartajima y la Fuente Nueva, y sobre las 10:45 horas y 5,06 kilómetros recorridos, entramos en Parauta por la Plaza-Mirador Salvador Márquez (804 msnm), con algunos puestos ambulantes y repleta de gente. Bajamos unos metros al mirador de la Fuente Suela, donde descansamos unos 15 minutos para tomar un tentempié antes de reemprender la marcha.
Salimos del pueblo atravesando el Barrio Medieval por las calles Larga, Iglesia y Ronda. En las afueras del pueblo, en el entronque con la Calle Calvario, vemos la primera señal del sendero PR-A-226 (Parauta-Igualeja), que conduce a Igualeja entre olivos, castaños y encinas. A la derecha dejamos la Encina Vallecillo, a la que no nos acercamos.
Subimos durante medio kilómetro más por el Camino de Igualeja, atravesando un bosque de castaños hasta alcanzar una pequeña loma, donde alcanzamos nuestra cota más alta, 853 metros de altitud, tras la cual iniciamos un suave descenso, cruzamos una vaguada y rodeamos la colina a media ladera.
A partir de aquí continuamos el descenso por una abrupta cañada hasta llegar al Arroyo Granados, con su típica vegetación de ribera y huertas con árboles frutales. Son las 12:00 horas. Llevamos recorridos 7,5 kilómetros y nos encontramos a 679 msnm.
Este arroyo lleva un poco más de agua que el anterior (Algorama), y lo vadeamos bien saltando sobre algunas piedras, o por encima de unos troncos tendidos sobre su cauce.
Seguimos por nuestra izquierda e iniciamos un fuerte ascenso en dirección al nacimiento del Río Genal, en Igualeja, del que nos separan exactamente tres kilómetros entre subidas y bajadas.
Caminamos unos 600 metros, cruzamos una angarilla, y otros 600 metros más adelante alcanzamos la Loma de Igualeja, en el cruce con el Camino de Halda, el cual dejamos a nuestra izquierda, y al que tendremos que regresar para continuar luego el camino de vuelta a Cartajima.
A partir de este cruce, situado a 836 msnm, bajamos una pronunciada pendiente hacia Igualeja, flanqueada por abundante vegetación donde los zumaques y madroños aportan también su particular nota de color a este bello entorno de castaños y encinas.
Entramos en el pueblo por la Calle La Tetona (740 msnm). Atravesamos el Barrio Santa Rosa y seguimos bajando por el Camino de Ronda, paralelo al margen derecho del río hasta el nacimiento del Genal, adonde llegamos sobre las 12:55 horas. Kilómetro 10,55, 702 msnm.
Tras admirar y fotografiar este bello enclave, Monumento Natural, y hacernos las correspondientes fotografías de grupo, nos tomamos un merecido descanso de treinta minutos para almorzar en sus alrededores, ya que el pequeño parque que hay junto a él está cerrado por obras.
Acto seguido reemprendemos la marcha en dirección a Cartajima. Comenzamos caminando por la Calle Barrero, que discurre por el margen izquierdo del río, y atravesamos el pueblo callejeando por otras tres calles hasta llegar de nuevo a la Calle La Tetona, por donde entramos. Ahora nos toca desandar nuestros pasos subiendo hasta el mencionado cruce en el Camino de Halda. No sin cierto esfuerzo, superamos el fuerte desnivel de este trayecto de casi un kilómetro y medio, por el que antes habíamos bajado.
Una vez allí, en continuos zigzags y pronunciadas bajadas en los siguientes 2,3 kilómetros a través de un castañar, llegamos al lecho de los arroyos Granados y Algorama, donde tenemos la cota más baja, 583 msnm.
Vadeamos ambos arroyos y nos enfrentamos al último tramo de la ruta. Ya un poco cansados, resulta algo duro superar los últimos 260 metros de altitud en los casi 2,5 kilómetros que nos separan de Cartajima, ascendiendo nuevamente entre castaños, olivos y encinas por el mismo sendero por el que comenzamos.
Llegamos a nuestro destino sobre las 15:35 horas, tras haber caminado 17,6 kilómetros en un total de 6 horas y 23 minutos, de las que estuvimos parados 1 hora y 23 minutos. La velocidad media fue de 2,75 km/h con un promedio en movimiento de 3,51 km/h. Las cotas mínimas y máximas fueron de 583 metros y 850 metros respectivamente.
La ruta podríamos clasificarla como dura por los fuertes y exigentes desniveles a superar en casi todo el recorrido, lo cual es una característica muy propia del Valle del Genal. Ello, no obstante, no resulta difícil de caminar, pues teniendo en cuenta la orografía del terreno, casi todos los caminos y senderos, tanto terrizos como hormigonados, son anchos y bien compactados, excepción hecha de unos pocos tramos relativamente cortos y estrechos donde hay que caminar en fila india. Por otro lado, están muy bien señalizados y son fáciles de seguir.
JMRC


















