22 de noviembre de 2025
Salimos de Estepona para hacer esta preciosa ruta lineal 28 personas, entusiasmados con la idea de ir y volver todos juntos en autobús, lo cual es un descanso para los conductores de los coches que habitualmente llevan a sus compañeros.
Aunque lo anterior nos presentó el primer desafío, empezar un par de kilómetros antes, porque los baches del camino no permitieron que el autobús llegara hasta el punto de inicio. Por lo anterior, comenzamos con la incertidumbre de si el camino hasta el punto de término de la ruta sería de igual dificultad, y que si era así, andaríamos hasta donde fuese necesario para encontrar el autobús y volver a Estepona.
Pero el paisaje, la compañía, la naturaleza, el sonido del viento y su aroma, como siempre, hicieron que desconectáramos de los problemas e iniciásemos nuestra Travesía por la Sierra de las Nieves, la cual cada vez que visitamos nos muestra coloridas y maravillosas vistas.
En 20 minutos llegamos al Puerto Saucillo, donde descansamos un momento y emprendimos camino por la sierra, con frio, esperanzados en que saldría el sol, ya que era lo previsto, pero como íbamos en constante ascenso, la niebla y nubes bajas nos impedían verlo y sentir sus rayos, hasta que, por fin, hacia el medio día ya teníamos un cielo despejado, que nos permitió en las paradas absorber un poco de vitamina D tumbados bajo su luz.
La ruta no presentó dificultad ni sentimos pesado el ascenso, además tuvimos entretenidas distracciones que pudimos ver, como los Pozos de nieve, setas y plantas que solo crecen en esta época del año, Quejigos centenarios y una Sima (cavidad grande y profunda en la tierra que se forma por procesos erosivos) que tiene galerías de más de 1.000 metros de profundidad, cosa que algunos aprendimos en esta ruta, reconociendo que nos queda tanto por conocer de esta maravillosa parte de Andalucía.
Después de dejar a nuestra derecha el Peñón de los Enamorados, llegamos al segundo pozo de nieve, que marcó el final del ascenso, aquí hicimos nuestro merecido alto para almorzar, buscando el sol, ya que la temperatura durante todo el día no nos dejaba templarnos cuando estábamos parados. Después de alimentarnos nos hicimos la tradicional foto de grupo.
Seguidamente comenzamos a bajar hacia Quejigales, dejamos a nuestra izquierda el Torrecilla, montaña que anhelamos subir dentro de pocas semanas, si logramos cumplir el programa de rutas preparado por nuestro Coordinador.
El sendero de bajada tampoco nos presentó problemas, había pendientes poco pronunciadas, afortunadamente para nuestras rodillas, pero tuvimos cuidado con el hielo, ya que en los lugares donde los arboles no dejaban entrar los rayos del sol, había escarcha sobre la tierra.
En nuestra siguiente parada contemplamos unas bellas vistas desde el verde prado que nos permitió descansar tumbados un rato hasta que nos volvimos a reunir todos, para una segunda foto de grupo.
Finalmente llegamos al área recreativa de Quejigales, esperando ver nuestro autobús, que al poco rato apareció, dándonos una alegría y viendo que su conductor fue persistente y hábil sorteando las dificultades del camino.
Dimos por finalizada la ruta a las 16:44, completando 16,2 Kilómetros en 7 horas 9 minutos, felices por haber conseguido hacerla en los tiempos previstos a pesar de las dificultades, por haber tenido la suerte de contar con un día precioso y unos paisajes otoñales dignos de ver.
Una vez más gracias a Tomás, nuestro Coordinador que nos sorprende con cada lugar al que nos lleva y que nos tiene paciencia y cariño, el mismo que nosotros le tenemos a él por su dedicación en esta afición que nos une. Muchas gracias a Mateo y Cristian también por guiarnos. Y por su puesto al resto del grupo, que cada sábado nos ofrece una compañía inigualable. Un abrazo fuerte a todos y nos vemos en la próxima.
Crónica hecha con cariño para mis compañeros de ruta,
Claudia G.














