TRES ARROYOS DE SIERRA BERMEJA

Sábado 15 de febrero de 2.025 – Hoy “nos quedamos en casa”. Vamos a “redescubrir” parte de nuestra querida Sierra Bermeja haciendo una ruta circular pasando por tres de sus arroyos, empezando por el de La Cala, en subida hacia Los Reales, seguido por EL Abrón y El Infierno, a la vuelta.

Según la AEMET, tendremos cielos claros, alternando con abundantes nubes bajas, y temperaturas entre los 14 y 18 grados. Prácticamente sin viento, y una humedad relativa en torno al 65%.

A las 08:30 horas nos damos cita en el Monumento al Ciclista, en el kilómetro 9 de la carretera MA-8301 (623 metros sobre el nivel del mar), con unas extraordinarias vistas de la Costa del Sol y del maravilloso entorno montañoso que nos rodea dentro del Paraje Natural de Los Reales de Sierra Bermeja.

Nos recibe el coordinador del grupo, hoy compuesto por 23 personas, con su habitual saludo de bienvenida, acompañado de una breve descripción de la ruta y sus bien intencionados consejos.

Comenzamos la marcha caminando unos pocos metros por la carretera, e inmediatamente nos desviamos a nuestra izquierda por una vereda que enlaza a continuación con una pista forestal, que a lo largo de unos dos kilómetros en dirección Sur nos lleva cómodamente hasta el cruce del sendero que baja al Arroyo de La Cala, adonde no tardamos en llegar.

Pronto empezamos a oír el relajante murmullo del agua del arroyo, situado 200 metros más abajo (740 msnm), el cual vadeamos sin dificultad alguna, pues a fin de cuentas tampoco es que lleve mucho caudal.

Seguimos caminando por dicha senda unos 700 metros más arriba hasta entroncar con el sendero PR-A-164 (Estepona-Los Reales), que discurre por una especie de cortafuegos conocido popularmente como el “Sendero de Los Cables o de Las Torretas”.

En este punto nos encontramos con una especie de balconada natural, que nos sirve para reagruparnos y disfrutar de un breve respiro mientras contemplamos unas extraordinarias panorámicas de nuestras vecinas Sierra Crestellina y Sierra de Las Nieves, la Costa del Sol, Campo de Gibraltar, y el perfil desdibujado de las montañas del Atlas Marroquí entre un mar de nubes bajas que parece emerger de la superficie del mar.

Seguimos en duro ascenso por este inconfundible y bien señalizado sendero, que originariamente se hizo para llevar el tendido eléctrico hasta Los Reales. Sobre las 10:15 horas hacemos un breve alto en el camino para tomar un tentempié. Llevamos caminados unos 3,5 kilómetros, nos encontramos a 952 msnm, y aún nos queda el tramo más duro de subida hasta la Plazoleta de Salvador Guerrero.

Este corto tramo, de poco más de un kilómetro, requiere de mucho esfuerzo, y no sólo por la fuerte pendiente a superar y el terreno pedregoso y resbaladizo por el que discurre, sino también por tener que realizar un par de difíciles trepadas en la vereda rocosa que culmina en la mencionada plazoleta, situada a 1.265 msnm y justo en el kilómetro 4,2 de la ruta, adonde llegamos sobre las 11:25 horas.

Allí tenemos otro punto de reagrupamiento antes de proseguir distendidamente hacia el mirador del mismo nombre, situado a unos 400 metros de distancia por el sendero SL-A-168, que luego nos llevará hasta el Pico Los Reales.

Una vez en el mirador, ampliamos desde otras perspectivas en 180 grados las formidables vistas de las que venimos disfrutando durante todo el recorrido, abarcando desde la ensenada de Marbella hasta el Campo de Gibraltar y África. Frente a nosotros, a nuestros pies, el “inexpugnable” Morrón del Zagalete y las sierras circundantes.

Al cabo de unos minutos, dejamos el mirador desandando un poco nuestros pasos, y seguimos el sendero a nuestra izquierda, que discurre parcialmente paralelo a una valla que limita la zona de mayor protección del Paraje Natural. Lamentablemente, en la actualidad, esta valla se encuentra en un estado de total abandono, parcialmente destruida por los efectos del fuego y actos de vandalismo, con sus distintas puertas destrozadas y tiradas por los suelos, las cuales tenemos que cruzar en más de una ocasión.

Una vez dentro del “recinto vallado”, nos adentramos en un tramo donde el sendero se hace más imperceptible, si bien no resulta difícil de seguir guiados por los hitos y pinturas marcadas en las rocas, que desemboca en una curva de la pista asfaltada que sube hasta los repetidores de telecomunicaciones.

Subimos por dicha pista los 700 metros que nos faltan para coronar el Pico Los Reales. Cuando acaba dicha pista, por unos escalones que salen a la izquierda ascendemos por un empinado tramo hasta su Vértice Geodésico. Sobre las 12:25 horas alcanzamos el punto más alto de Sierra Bermeja, a 1.451 metros sobre el nivel del mar, y prácticamente en el Ecuador de la ruta de hoy, disfrutando de las insuperables vistas que venimos citando casi en 360º, pues el conjunto de antenas y los altos árboles nos impiden ver parcialmente hacia el NE.

Tras las típicas fotos de grupo y unos minutos de descanso, reemprendemos la marcha bajando por una estrecha y a veces confusa vereda, bien arbolada, que hay junto a la valla del complejo de antenas, y que en 1,4 kilómetros nos lleva hasta el cruce con la carretera que sube de Peñas Blancas a Los Reales. Bien señalizada con hitos y las marcas en blanco y amarillo, propias de los senderos PR, y jalonada de numerosos brotes de replantación, no presenta dificultad alguna. Afortunadamente no se vio afectada por el fuego.

Sobre las 13:05 horas, aprovechamos un bonito rincón para reagruparnos, descansar unos minutos y almorzar, tras lo cual continuamos descendiendo hasta llegar el mencionado cruce con la carretera.

Alcanzado dicho punto, y después una monótona caminata de 1,5 km bajando por el duro asfalto, por fin llegamos al cruce del sendero en la cabecera del Arroyo del Infierno, por el cual tenemos que regresar.

Tomamos dicho sendero a la derecha, y vemos con desolación el dantesco panorama que tenemos ante nosotros. Una innumerable cantidad de troncos de árboles y ramas totalmente calcinados cubren la vertiente por la que tenemos que bajar, cubriendo casi la totalidad del terreno, y los pocos árboles que aún siguen en pie, están completamente quemados. El sendero ha desaparecido, los árboles y las ramas caídas lo cruzan de lado a lado impidiendo el paso.

Ante esta situación, continuamente nos vemos obligados a pasar por encima o por debajo de los troncos quemados, y apartando sus ramas con cuidado de no herirnos con sus punzantes restos.

Todo ello dificulta muchísimo nuestro avance, convirtiendo este tramo de casi tres kilómetros en una auténtica pesadilla, llena de obstáculos, sobre todo los primeros 900 metros hasta llegar al Arroyo del Infierno, pasando por el cauce seco del Arroyo del Abrón.

A partir del Arroyo del Infierno, afortunadamente, la situación empieza a mejorar, pero sólo muy levemente. Aquí hacemos una parada obligatoria para esperar a dos compañeros que venían muy retrasados, y a los que tuvimos que salir en su ayuda. Mientras tanto, más de uno aprovechó para refrescarse o simplemente lavarse las manos ennegrecidas, y en general todos utilizamos estos minutos para recuperarnos un poco, descansar y disfrutar del suave sonido del agua del arroyo.

Una vez reagrupados, seguimos descendiendo por el casi desaparecido sendero paralelo a su cauce, bajo su maltrecho bosque de ribera, en unas relativas mejores condiciones que cuando lo comenzamos. Este último tramo, de unos 700 metros hasta alcanzar el cortafuegos, por fortuna no ha sido tan salvajemente objeto de las llamas. De todas formas, continúa estando muy difuso, con muchos árboles y ramas quemadas caídas que lo ocultan parcialmente, lo que nos obliga a seguir sorteando estos obstáculos como al principio.

Para alivio de todo el grupo, por fin llegamos al cortafuegos, libre de cualquier otra contrariedad que no fuese su alto desnivel natural y la enorme cantidad de piedras sueltas que lo cubren (como casi todo el resto del camino). En condiciones normales, ello habría supuesto un inconveniente, pero después de la experiencia vivida, nos pareció un auténtico paseo relajante hasta llegar al Mirador del Ciclista, dando así por finalizada esta “interminable” jornada de senderismo sobre las 18:00 horas. Allí nos esperaban los dos compañeros que, por razones de salud de uno de ellos, decidieron abandonar a tiempo este último sendero y continuar por la carretera.

De los 12,8 kilómetros que tenemos registrados en el GPS, hemos caminado mayoritariamente a cielo abierto o con poca arboleda, bien por la propia naturaleza del terreno y/o por el devastador efecto del fuego, excepción hecha de los primeros cien metros de vereda, el cruce de los tres arroyos, la zona de bajada de Los Reales hasta la carretera, y muy especialmente el pinar de la cuenca del Arroyo del Infierno.

Las zonas arboladas están formadas principalmente por pinos, pinsapos y algún que otro madroño. En matorral bajo hemos caminado junto a jaras, aulagas, altabacas, y brezos, entre otras especies.

Frente a las 7 horas previstas, hemos empleado un total de 9 horas y 31 minutos, con paradas incluidas, lo que nos da una media de 1,34 km/h. Las cotas mínimas y máximas registradas han sido de 565 m y 1.445 m respectivamente, y un desnivel positivo de 933 metros, y negativo de 885 metros.

Habrá que esperar muchos años antes de repetir esta ruta, a fin de dar tiempo a la limpieza y repoblación del monte, y hasta que recupere el encanto y esplendor del que hacía gala antes del devastador incendio de septiembre de 2021.

Parafraseando a nuestro emérito: “Lo sentimos, nos hemos equivocado, no volverá a suceder”.

JMRC.