PEÑON DE BENALADID Y CERRO POYATO

11 de enero de 2025.

Primera ruta del nuevo año.

26 compañeros nos encontramos en la venta “La Albaceria del charco” en el término municipal de Benalauria, donde aparcamos los coches.

Tras los habituales saludos, iniciamos la marcha a las 9,20 horas.

Bajo un sol radiante, cruzamos la carretera y tomamos un carril empedrado, con pendiente moderada pro constante. A ambos lados, fincas cercadas con muros de piedras, con alcornoques, y al fondo, una preciosa montaña de roca kárstica, material que nos acompañará durante toda la ruta.

Seguimos subiendo por el carril durante 3 kilómetros. En ocasiones la pendiente es fuerte. Hay nubes bajas, con mucha humedad.

Llegamos al desvió que nos conducirá al inicio de una vía ferrata. Al parecer de nivel 3.

La aproximación a este punto es complicada, a través de una vereda estrecha y hay que prestar mucha atención para no tener un percance. Tanto a la ida como a la vuelta, avanzamos lentamente. Merece la pena el esfuerzo, estamos en un entorno muy bonito.

Volvemos al sendero e iniciamos la subida al Poyato. Se ha aclarado el cielo y sale el sol. La primera parte de la ruta hace frio debido al viento.

La subida no es complicada, pero hay que tener cuidado, ya que las rocas están mojadas por la humedad y muy resbaladizas, hay que intentar pisar en tierra, evitando la roca.

Nos deleitamos en la subida, las vistas son preciosas, la pendiente es suave, no requiere mucho esfuerzo físico, pero si concentración.

Llegamos a la cima, desde donde podemos disfrutar de vistas espectaculares. Se ve todo el valle del Guadiaro. A lo lejos vemos Cortes de la Frontera, y un poco más abajo su pedanía, El Colmenar.

Cuando llevamos 2 horas caminando, hacemos un alto para tomar un tentempié.

Iniciamos una nueva subida, con importante desnivel, por un sendero de cabras. De nuevo se ha cubierto el día, y la visibilidad se reduce. Nos dirigimos a la “Cima del Peñón”

En la subida al peñón hay que prestar atención donde colocas los pies, es terrenos kársticos, con rocas afiladas y cortantes.

En tres horas de ruta hemos recorrido solo 3,4 kilómetros.

A partir de aquí. Vamos por carril, rodeados de pinos, alternando zonas de llaneo con otras de bajadas. El avance es más rápido.

En el kilómetro 7,5, cuando llevamos 4 horas y cuarenta minutos de marcha, nos paramos a la vera del carril, para comer y responder fuerzas.

Después de comer nos espera una subida, por una vereda, para pasar al otro lado del valle. Cuesta subir con el estomago lleno, pero en seguida retomamos el ritmo. Se aclara el día y disfrutamos de nuevo de unas preciosas vistas del valle del Guadiaro.

Llegamos a lo alto, cambiamos la vertiente del valle, e iniciamos el descenso.

Bajamos por una vereda hasta una finca rustica con cabras, unos gallos enormes y muchos perros. salimos a un carril con alcornoques a ambos lados y almendros en flor.

Llegamos el coche a las 4,30 horas, Hemos recorrido 14 kilómetros, en 7 horas y 10 minutos, con un desnivel acumulado de 741 metros.

Magnifica jornada para disfrutar de una preciosa ruta en buena compañía.