RIO TURON

21 de diciembre de 2.024.

Aparcamos a las afueras de la población de “El Burgo”

A las 10 de la mañana, 19 compañeros, iniciamos la marcha.

Comenzamos a caminar por el margen izquierdo del rio Turón.

Hace un día claro y soleado, un poco fresco, perfecto para salir al campo.

Caminamos por un carril de tierra, llaneando y con alguna leve cuesta arriba o cuesta abajo.

El rio lleva bastante agua, limpia y transparente. Hay una señal que pone “Coto de pesca sin muerte” que indica que nos encontramos ante un rio con truchas, a las que, tras pescarlas, hay que devolver al rio. Tienen suerte estas truchas.

Tras caminar una hora y quince minutos, llegamos al “Dique del Turón”. Como su nombre indica, es un muro para contener las aguas, de considerable altura.

Las aguas caen a la parte baja del rio en cascada, un espectáculo de gran belleza.

Una vez nos hemos deleitado y hemos hecho fotos, nos desviamos a la derecha, y tras un breve ascenso, hacemos una breve parada en un mirador con preciosas vistas, para tomar un tentempié.

Retomamos la marcha y caminamos por veredas, dejando atrás el rio, ahora caminamos al borde de un bosque, donde a la izquierda, hay abundantes y preciosos “chopos “, de un porte considerable, con sus hojas amarillas. A la derecha, un pinar.

A lo largo del camino veremos varios miradores de madera que nos permiten disfrutar de preciosas vistas.

Volvemos sobre nuestros pasos y, tras una subida muy llevadera, llegamos al Morador del Rio Turon”, una bonita plataforma de madera desde donde podemos ver el Cerro de Arquebuche, el cerro de Arrozuela, la Dehesilla y los Picachos.

Atravesamos un bosque de pinos, secos la mayoría de ellos, y llegamos de nuevo al rio.

Subimos de nuevo por un sendero en ascenso, dejando abajo el rio, rodeados de pinos, robles y quejigos.

En el kilómetro 6,6 nos encontramos un cercado de piedra, que se mantiene en buenas condiciones, para acoger el ganado.

Podemos observar unos acebuches de un tamaño impresionante.

Bajamos de nuevo al rio, que ahora tendremos que cruzar, pero hay grandes piedras que nos permiten hacerlo sin problemas.

Iniciamos una subida por unas escaleras de piedra, rodeados de unas montañas de piedra kárstica.

Giramos a la derecha, y nos adentramos en una veda entre rocas.

Seguimos llaneando, alternando veredas con carriles, y llegamos a un segundo “Dique”

Pasando por encima del dique, cruzamos al otro lado, y nos dirigimos al nacimiento del rio Turón.

El nacimiento, como la mayoría de los nacimientos de los ríos, consiste en un hilo de agua, insignificante. Parece un milagro que de dicho chorro surja un rio.

Volvemos sobre nuestros pasos. Subimos por un carril perfectamente delimitado por ambos lados por piedras, que nos lleva a una construcción con aspecto de abandono, y a un nuevo mirador.

Estamos rodeados de un suelo cubierto de plantas verdes, unas piedras y enormes pinos, el sol se cuela a través de los pinos, el resultado es precioso.

Tras disfrutar unos minutos de este sitio idílico, retomamos la marcha y salimos a un carril muy bonito, y llegamos a una fuente, y abajo vemos una construcción.

Nos sentamos a comer en un prado verde, cuando llevamos andando cuatro horas.

Retomamos la marcha y atravesamos un olivar en el que se mezclan olivos muy antiguos con otros más jóvenes, y en primera línea, almendros.

Llegamos al final de la ruta a las tres de la tarde, hemos tardado 5 horas en recorrer 13 kilómetros, con un desnivel acumulado de unos 300 metros.

Magnifico día, magnifica ruta y magnifico ambiente