RECORRIDO POR LA CUENCA DEL ARROYO DE LOS MEMBRILLOS

11 febrero 2.023.

Aparcamos al lado del Arroyo de Elizabeth Burca, en Estepona, e iniciamos la marcha a las 10 horas.

Somos 17 los que nos hemos animado a caminar, pese a que la predicción del tiempo amenaza lluvia y mucho viento. No tuvimos ni lluvia, ni viento, hace un día nublado pero muy adecuado para el senderismo.

Iniciamos la marcha por carril en ligero ascenso, y nos desviamos por un sendero rodeados de acebos.

Descendemos y a la derecha ya vemos el arroyo de los Membrillos. Nadie se explica de donde viene el nombre, no se ve un solo membrillo.

Paralelos al arroyo por un bonito sendero.

Durante los próximos seis kilómetros caminamos por carril, de tierra, aunque hay trozos hormigonados, en continuo ascenso. A la derecha hay bonitas vistas de la montaña, y a la izquierda, del mar.

Solo llevamos 1,30 horas caminando cuando hacemos una breve parada para tomar algo.

Reanudamos la subida por carril, el desnivel es ahora mayor.

Cresteamos con vistas de nuevo del mar y la montaña, en descenso.

Retomamos el carril, rodeados de pinos, alcornoques y un manto verde, con algunas construcciones en ruinas.

Volvemos a descender por sendero, ahora, tanto a la izquierda como a la derecha, nos rodea un paisaje quemado, que da pena, aunque hay que confiar en que a medio plazo se recupere.

Divisamos al frente una casa de buen tamaño, que a lo lejos parece en buen estado, pero al acercarnos denota un estado de abandono.

Llegamos al punto más alto de la ruta, hay una explanada con una construcción en ruina, la vista es muy bonita, a pesar de que a ambos lados se observa una considerable superficie te monte quemado. Paramos para comer.

Descendemos por sendero a una zona de colmenas, ahora el paisaje alrededor es verde, precioso. Aprovechamos para hacer la foto de grupo.

Descendemos por un carril donde varios árboles quemados atraviesan el carril, obligándonos a agacharnos para poder pasar por debajo del tronco.

Iniciamos una bajada por un estrecho sendero, la bajada es complicada, hay que tener cuidado de no resbalar.

Atravesamos un bosque, ha salido el sol, el contraste de sol y sombra es muy agradable.

Nos desviamos por un cortafuegos, en descenso, hasta retomar de nuevo un sendero. Ahora la bajada es complicada, hay que extremar las precauciones para no caer.

Ya estamos al nivel del rio, caminamos por un sendero por ambos márgenes del arroyo, cruzándolo en varias ocasiones. Rodeados de vegetación y zarzas que dificultan el progreso.

El sendero a la vera del arroyo es mágico, realmente precioso, cruzamos por varios puentes de madera, alguno de ellos en mal estado, hay que tener cuidado de que los tablones no se rompan.

Salimos del margen del rio y ahora el sendero se abre y podemos caminar sin dificultad.

A través del carril, llegamos a los coches a las 15 horas, hemos tardado 5 horas en recorrer 12 kilómetros, con un desnivel de 450 metros, aproximadamente.

Bonita ruta, llena de sorpresas, el ambiente, como de costumbre, muy agradable.