FALDA SUR DE SIERRA BERMEJA Y MINA SAN MANUEL

Sábado 23 de diciembre de 2.023. Otro día invernalmente atípico, con temperaturas oscilando entre los 9 y 18ºC, vientos variables de flojos a moderados S-SO, y una humedad media relativa del 65%.

Hoy vamos a explorar un poco más nuestra entrañable Sierra Bermeja por una de sus vertientes menos conocida, la falda Sur y Garganta de las Minas, siguiendo una ruta circular de unos 16 kilómetros, desviándonos a medio camino para visitar la antigua mina de San Manuel, también conocida como de las Cobatillas.

En esta mina se explotaron, durante la última mitad del siglo XIX y principios del XX, masas de magnetita extraordinariamente puras de hasta un 72% de hierro (óxido ferroso-férrico, refractario). También se llegó a extraer piritas, que contribuyeron a la producción de hierro y cierta cantidad de cobre y otros minerales.

Nos encontramos en el cruce del camino de Los Polvitos con el de la Loma del Esparragal, a unos 2,4 kms del campo de futbol de Estepona, a una altitud de 50 metros sobre el nivel del mar. Hoy somos un equipo de 20 “grumeros”, que tras recibir la habitual bienvenida por parte del coordinador del grupo, iniciamos la marcha sobre las 09:21 horas.

Nos dirigimos en ascenso hacia el Nordeste por el camino de las Lomas del Esparragal, bastante bien acondicionado, hasta llegar a un cruce situado a 2,1 kilómetros del punto de partida, y a 184 msnm, con tres opciones, subir a Los Reales, ir a la Garganta de las Minas o continuar por la Gran Senda de Málaga (GR-249).

Abandonamos la pista, tomamos nuestra opción girando a la izquierda, cruzamos una portilla y nos adentramos en el sendero con destino a la mencionada mina de San Manuel. Unos 400 metros más adelante dejamos este sendero, atravesamos otra portilla y seguidamente llegamos al arroyo de Guadalobón, cuyo cauce totalmente seco cruzamos saltando de piedra en piedra.

A partir de este punto, y conforme nos vamos acercando a la boca de la mina a través de una estrecha senda y bajo un frondoso bosque de pinos piñoneros, el camino se torna a cada paso más y más dificultoso, pues a la inexistencia de senderos y un suelo muy resbaladizo cubierto por un copioso manto de pinaza y muchísimas piedras sueltas,  hay que añadirle el abundante matorral bajo que dificulta el avance, compuesto fundamentalmente por la típica vegetación mediterránea, con algunas especies espinosas tales como zarzas, aulagas, jerguenes y palmitos, además de adelfas, lavandas, y  plantas aromatizantes, entre las que pude reconocer el hinojo, el tomillo y el romero, entre otras.

Poco a poco vamos llegando a la entrada principal de la mina sobre las 11:00 horas, en el kilómetro 3,3 de la ruta, a 250 msnm. Descansamos unos minutos, y tras la observación del entorno exterior y alguna que otra pequeña incursión al interior de la mina por parte de los más atrevidos, tomamos las típicas fotografías, y a continuación nos disponemos a desandar el camino para retomar el trazado circular que discurre por la zona meridional de Sierra Bermeja.

Poco antes de llegar al cruce con la pista del GR-249, hacemos una breve parada para desayunar. Una vez en dicho cruce, no entramos en dicha pista, sino que utilizamos la segunda opción y volvemos a girar a nuestra izquierda, subiendo por una estrecha y resbaladiza vereda, que alternando con algún que otro pequeño tramo más fácil de caminar, nos conduce en fuerte desnivel hasta enlazar nuevamente con la Gran Senda de Málaga, a tan sólo 800 metros de distancia de la cascada del Guadalobón, que se encuentra más arriba, en el kilómetro 6,3 y a 387 msnm.

Al llegar a la cascada nos llevamos una grata sorpresa, pues arrastraba un poco de agua, formando una pequeña poza por la que se filtraba una pequeñísima corriente de agua, que desaparecía un poco más abajo. Sobre el borde inferior de la poza nos encontramos con los restos de una cabra muerta.

Dejamos atrás la cascada y seguimos en ascenso por la pista. Llegamos al Arroyo Garganta de las Minas, kilómetro 7,5 y 381 msnm, y 900 metros más adelante al Arroyo Los Polvitos, a 465 msnm. Continuamos por la senda otros 400 metros más, antes de tomar un sendero a la derecha, lugar escogido para comer con extraordinarias vistas en todas direcciones, pues nos hallamos a 477 msnm y prácticamente en la mitad del recorrido previsto, con un poco más de cuatro horas de marcha.

A las 13:53 reiniciamos el camino por dicho sendero, que nos llevaría al Arroyo de la Miel, a 510 de altitud en el kilómetro 9,2, e inmediatamente después alcanzamos la cota más alta de la ruta, 525 metros sobre el nivel del mar.

A partir de aquí iniciamos el descenso siguiendo el mismo sendero. Unos 500 metros más abajo llegamos a una pequeña explanada que sirve de base a una torreta eléctrica, por la que pasa la Gran Senda de Málaga, GR-249, atravesando el Cerro del Cancho del Negro. Rodeamos la torreta y seguimos bajando por el sendero otros 2,5 kilómetros.

Así llegamos al camino de Los Polvitos, inicialmente terrizo y asfaltado más adelante, cuyo recorrido de otros 3,5 kilómetros se nos antoja brutalmente aburrido y penoso para poner el punto final a esta magnífica ruta de hoy a las 16:18 horas.

Cabe destacar que a lo largo de la ruta vamos distinguiendo los distintos arroyos y barrancos que descienden por esta vertiente de Sierra Bermeja: Arroyo del Infierno, de la Miel, de los Polvitos, de la Garganta de las Minas, de Guadalobón y de Monterroso, cuyos cauces están totalmente secos, a excepción de la pequeña poza y el hilito de agua que se filtra de la cascada del Guadalobón.

Además de ello, mientras caminamos por el GR-249 tenemos la oportunidad de contemplar y disfrutar de amplias vistas de la Costa del Sol y su cordal montañoso hacia el Este, Gibraltar y la costa africana al Sur, Sierra Crestellina y las estribaciones de la Serranía de Ronda al Oeste, acompañado siempre por el impresionante macizo de Los Reales al Norte.

Quizás sean éstos son los mayores atractivos de esta singular ruta, las vistas, así como la contemplación de los barrancos y los arroyos por los que caminamos, sin dejar de lado el encanto del boscoso acceso a la boca de la mina. Qué duda cabe que cuando estos arroyos, ahora secos, recuperen su cauce normal de agua, engrandecerán su valor paisajístico. 

En general, se trata de una ruta de dureza moderada, principalmente en los tramos de senderos y veredas descritos, que aunque no son excesivamente largos, sí que presentan cierta dificultad debido al abundante terreno suelto de roca peridotitas, que por otro lado se compensa por el salvaje espectáculo de la naturaleza por los que discurren.

Los datos técnicos de la ruta son los siguientes:

Distancia: 15,4 kms. en un área de 4,2 km2.

Cotas mínimas y máximas: 50 y 525 metros respectivamente.

Desniveles acumulados: Positivos 696. Negativos 664.

Tiempo empleado: Total: 07h 08’.  En movimiento: 05h 07’.

Velocidad media: 2,16 km/h. / Promedio en movimiento: 3,02 km/h.

Dificultad técnica: Moderada.

 

No quisiera acabar esta crónica sin hacer mención a un par de incidentes ocurrido durante la excursión de hoy, con el ruego de que no se vuelva a repetir, en bien de todos, y muy especialmente de la persona coordinadora del grupo, bajo cuya serena autoridad y responsabilidad podemos disfrutar de nuestras salidas a la montaña.

 

Se trata del hecho de abandonar el grupo sin previo aviso, con el fin de explorar en solitario el área circundante, para posteriormente reencontrarse con el equipo al cabo de unas horas en otro punto avanzado de la ruta, como fue el primer caso, o a los pocos minutos en el segundo, provocando tanto en uno como en otro la normal zozobra, preocupación e incertidumbre del resto del grupo, sobre todo en las personas encargadas de dirigir la marcha, aparte de alterar el normal desarrollo de la excursión.