CRÓNICA DE LA RUTA “EL SALADO”

Con muchas ganas de volver a realizar esta hermosa ruta y guiados nada más y nada menos que, por el grupo de los trece, 22 amigos nos dirigimos hacia Jimena de la Frontera quedando  en el Bar-restaurante El Vaquero a  9 kilómetros antes de llegar a esta localidad.

 Dejando  ahí algunos vehículos aparcados y el resto nos reacomodamos en los coches más altos para  cruzar el río Hozgarganta cogiendo el camino de Marchenilla que está  justo frente al bar, un par de kilómetros   después de cruzar el río sin problema alguno continuamos por el mismo carril y a unos 300 metros de las vías del tren  se dejaron aparcados los demás  coches e iniciamos ya nuestro recorrido a pie cruzando las vías y la cancela del Cortijo el Alcachofar tras previo permiso del dueño. Caminamos por el  carril que atraviesa la finca pasando por un pequeño pantano, seguimos de frente y del lado derecho del pantano, cruzamos una angarilla donde se encuentra el ganado bovino, caminando en silencio, tras dejarla cerrada fuimos   buscando el cauce del Arroyo del  Salado afluente del río Hozgarganta en el P.N. de los Alcornocales, este hermoso parque  esconde innumerables bellezas naturales y de  gran valor ecológico. No es de fácil acceso esta ruta  por eso se  mantiene casi inmaculado de basura y pintadas.

Fuimos descendiendo entre una masa frondosa arbórea hasta llegar al arroyo y unos metros adelante nos encontramos con una hermosa caída de agua de unos 25 a 30 metros de altura llamada cascada de la Crica, después de disfrutar y fotografiar hasta que se terminó el carrete cruzamos el río e iniciamos un  acenso muy empinado entre hojarasca y tierra húmeda llegando a un llano que antiguamente era de labranza y algunas ruinas de un  pequeño  caserío.

Continuamos en la dirección que nos marcaba un hito muy particular realizado en la antigüedad por el  duende de la buena suerte trece piedras de cada lado formando una flecha donde indica la dirección que debemos seguir llegando a una zona realmente espectacular por las  formaciones de la piedra arenisca dada por su desgaste por  agua y  viento que  han dejado numerosos  abrigos y pequeñas cuevas muy peculiares  donde repateamos todos los rincones posibles para sacar la mejor foto, también gozando de las vistas que ofrecía tanto de la sierra Crestellina, Hacho de Gaucín, Sierra Bermeja un poco tenue por la bruma, entre otros  y todo el valle verde a nuestros pies sin prisa fuimos disfrutando a cada paso y en cada  rincón hasta que llegó la hora engullir, zampar y hasta devorar nuestro respectivo bollo sentados en una enorme plancha pétrea gozando de las vistas y del sol, al terminar los sagrados alimentos y tras hacer la foto de grupo iniciamos el regreso teniendo a nuestra derecha  la Sierra de los Melones, fuimos descendiendo suavemente a lado de una valla hasta llegar a unas placas enormes de piedra erosionadas dando aspectos y formas curiosas teniendo por todos lados un mar de alcornoques, pues nos encontrábamos encima de las  paredes a un  centenar de metros, donde se encuentra  las Angostura del Arroyo del Salado ofreciendo unas vistas espectaculares y un poco vertiginosas donde se seguían  observando en las paredes abrigos y huecos inaccesibles donde los  buitres anidan.

Fuimos descendiendo por aquellas planchas de piedra sin ningún problema buscando el lado derecho hasta bajar al cauce del arroyo  en un sitio realmente espectacular viendo entre sus paredes diversa cascadas y como el agua le ha dado formas  increíbles a estas angosturas.

 Después de disfrutar esos momentos continuamos el regreso subiendo nuevamente por las planchas pétreas unos 100 metros enlazándonos en el bosque de alcornoques nuevamente, entre un buen barrizal fuimos andando a campo traviesa  y unos cuantos despistes del GPS llegamos a las ruinas de la vivienda  donde unos compañeros aprovecharon para ir a buscar unas tumbas antropomorfas y otros a relajarnos un poquito.

Ya todos reunidos seguimos nuestro camino por una fuerte bajada muy resbaladiza pasando nuevamente el río y continuar  por el mismo camino hasta llegar a los coches y después el merecido cafelito.

Mis agradecimientos sinceros al organizador, a los guías, conductores y a la buena gente que ha brindado su apoyo y su mano cuando se ha necesitado.

 

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