Cerro Tunio

Tras desayunar en la venta de la Parrilla iniciamos nuestro recorrido en el mirador del Buitre localizado en la carretera que une a Benahoján y Jimera de Líbar, dejando ahí aparcado los coches. Cruzando la carretera pasamos por la cancela del coto de caza; Mal dormidos, y con los músculos en frio y pocas ganas de moverse iniciamos nuestra subida por el carril del Pozuelo…que más que carril es una vereda mal pisada hasta que poco a poco se fue calentando la cosa y cogimos un ritmo más o menos moderado tras un verano de cervezas, reposo y playa hubo que ir despabilando el esqueleto para dar comienzo a la tan esperada temporada de rutas. Iniciándonos con esta hermoso recorrido lineal de aproximadamente 16,3 km de distancia y un desnivel 840 m.
Seguimos nuestro camino pasando por un par de cortijos hasta llegar a un carril en toda forma y en unos cuantos metros lo cruzamos y para seguir ascendiendo con un poco más de desnivel zigzagueando por ladera por una zona empedrada de un antiguo camino. Atravesamos la sierra del Palo por un collado de cuyo nombre no lo sé, teniendo a nuestra izquierda a monte Prieto, fuimos caminando a los pies de esta misma sierra pasando por la fuente Cufría teniendo vistas al Mojón Alto perteneciente a la Sierra de Líbar, del cortijo y de los llanos del mismo nombre. Continuamos ascendiendo por la sierra del Palo pasando por la fuente del saucillo donde más de uno hizo uso de sus aguas para refrescarse. Cruzando un bosque de encinas y quejigos de gran tamaño y de formas curiosas dándonos una pausa muy refrigerante y agradable a tan cálida y soleada jornada.
Un poco más adelante nuestro camino se vuelve más pedregoso típico de zona kárstica Lapiaces, simas, surcos y hendiduras. Formados por las aguas de escorrentía que nos hacían poner más atención y cuidado de nuestros cuerpos serranos.
Como curiosidad, decir que, pudimos observar relativamente cerca, a un jabalí de gran porte corriendo los 300m de carrera con obstáculos, mejorando el record olímpico de dicha especie.
Llegando a los pies de la cumbre del Tunio (1,329m) dejamos mochila y bastones para trepar a su cumbre así que afilamos uñas y dientes para agarrarnos bien a sus piedras, después de disfrutar de sus excelentes vistas tanto de la sierra del Palo como de la sierra de Líbar, tajos de
Ronda, serranía de Grazalema destacando Reloj y Simancón entre otros. Y después del reportaje de fotos nos dispusimos a bajar buscando la cara del Tunio y las famosas pilas del mismo nombre, donde se llenaban de agua de lluvia o de la fuente del saucillo, para que se congelaran durante
las heladas y así producir hielo. Buscamos cerca de ahí un abrigo que nos diera una refrescante sombra para tomar los sagrados alimentos. Tras el postre iniciamos el regreso a los coches racionando eso sí, la poca agua que nos quedaba ya que Lorenzo no nos dio tregua alguna en este hermoso día soleado y una temperatura bastante cálida; Nos hicieron consumir casi tres litros de
líquido por persona teniendo que reponer de regreso en la fuente del saucillo haciendo más llevadera la vuelta. Quiero comentar que todavía no ha llovido y la zona no está en su mejor esplendor aun así nos ofrecía estampas dignas de ver, en un marco excepcional como el parque natural de la sierra de Grazalema.

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